Leonardo de Figueroa nace en Utiel (Valencia), en 1654. Hacia 1670 ya se encontraba en Sevilla, ciudad donde muere en 1730 después de haber sido el principal arquitecto de la ciudad durante medio siglo.

Debido a que parte de su vida pasa durante el siglo XVII, su obra refleja el cambio de las formas arquitectónicas hacia un espíritu decididamente barroco. En sus obras se advierte una especial imaginación para diseñar estructuras arquitectónicas, especialmente en los elementos decorativos.

Destaca entre sus contemporáneos, por su buena formación profesional, conocimiento y cultura, llegando a escribir un tratado de arquitectura donde refleja todo su saber, experiencias y teorías artísticas; manuscrito que nunca pudo imprimirse.

Sus primeras intervenciones en Sevilla se sitúan en las últimas décadas del siglo XVII, comenzando en 1675 con la construcción del Hospital de los Venerables Sacerdotes, siendo suyas la fachada de la iglesia y el patio del hospital.

En 1682 trabaja en la realización de las obras en el Hospital de la Santa Caridad, probablemente las del patio, donde, a la manera tradicional de otros hospitales españoles se hace cruzar por una galería que configura dos patios gemelos, levantados aquí con arquerías en el cuerpo bajo y balcones en el superior. También se relaciona con la obra de Figueroa la pequeña espadaña de la iglesia de este hospital.

Desde 1691 a 1709 se ocupa en la remodelación de la Iglesia de San Pablo, antiguo Convento de Dominicos que actualmente es la Parroquia de la Magdalena. A partir de su planteamiento de tres naves con crucero, levanta la central y cambia los arcos apuntados por otros de medio punto, y las viejas bóvedas por otras de cañón con lunetos. En el crucero dispone una amplia cúpula que la eleva sobre un potente tambor octogonal, y la remata con linterna. Y en el exterior abre elegantes buhardillas entre columnas salomónicas y levanta espadañas, acorde con el espíritu barroco del momento.

No menos importante es su intervención en la Iglesia Colegial del Divino Salvador, donde se ocupa desde 1696 y hasta casi su culminación, en 1711. En este caso corresponde a Figueroa cubrir el templo y realizar las bóvedas y la cúpula, al tiempo que diseña la decoración que reviste su interior. También le corresponde diseñar su espléndida fachada, con dos cuerpos de altura y el recurso de dos grandes aletones curvos para vincular ambos cuerpos, sustituyendo el clásico frontón por una ligera espadaña flanqueada por dos pináculos.

Dos obras maestras llevaría a cabo poco después Leonardo de Figueroa en Sevilla: la culminación del Palacio de San Telmo, y la Iglesia de San Luis de los Franceses.

Para el primero se pone al frente en 1722, correspondiéndole por tanto la realización de su mayor parte, fundado en 1671 para formar marinos para la flota española: crea así su fachada principal con su portada, el patio central, la capilla y la enfermería. Lo más relevante del edificio es su fachada principal, de dos cuerpos de altura y articulado mediante pilastras, y sobre todo su magnífica portada labrada en piedra. La fecha de 1734 indica seguramente el año de finalización de esta escenográfica portada que, por su diseño y su admirable sentido decorativo supone una de las obras más destacadas de la arquitectura española de esta época.

La Iglesia de San Luis de los Franceses se construye entre 1699 y 1731 con una fisonomía altamente atractiva e insólita dentro del barroco español, debido a que tanto el diseño de su planta (Cruz Griega), como el de su alzado presentan soluciones ajenas a la arquitectura sevillana y española de la época. Lo cual se ha interpretado por que sus trazas debieron ser enviadas desde la casa profesa de los jesuitas de Roma, posiblemente realizadas por un arquitecto italiano. Leonardo de Figueroa interviene aquí como maestro de obras, lo cual no le impide introducir su impronta decorativa. Tanto el interior como la fachada de esta iglesia muestran un efecto espectacular. En el exterior, destacan las torres octogonales de sus extremos y la gran cúpula central revestidas con azulejos y tejas policromadas en blanco y azul, así como la labor decorativa tallada en ladrillo que realza columnas, pilares y frisos.

Otra obra importante para la ciudad fue la Capilla Sacramental de la Iglesia de Santa Catalina, trazada en 1721. Resuelta con una planta rectangular de dos tramos y cubierta con una linterna octogonal, muestra en ladrillo uno de los efectos más logrados de cuantos se hicieron en España siguiendo el espíritu arquitectónico de Borromini.

Otras obras de Leonardo de Figueroa fueron el patio del antiguo Convento de San Acasio (actual Círculo de Labradores), y la reforma del patio Grande del Convento de la Merced, actual Museo de Bellas Artes, donde construyó de nueva planta su segundo cuerpo.

Fuentes bibliográficas:
sevillapedia.wikanda.es
mcn.biografias.com
enciclopedia.us.es
unpocoddesevilla.blogspot.com
artehistoria.com
-Apuntes para conocer Sevilla (Jaime Passolas).
-San Luis de los Franceses (Juan Luis Ravé Prieto).
-Sevilla. El casco antiguo. Historia, arte y urbanismo (Diego Cardoso).
realcirculodelabradores.com

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