Vamos a hacer un recorrido por las antiguas instituciones hospitalarias, que existieron como tal en Sevilla. Eso sí, teniendo en cuenta aquellas cuyos edificios existen hoy día, incluyendo las correspondientes iglesias.

Situados extramuros:

HOSPITAL DE SAN LÁZARO: Se encuentra situado en la Glorieta de San Lázaro, en concreto entre la Avenida del Doctor Fedriani y la Ronda urbana norte. El Hospital fue fundado por Alfonso X el Sabio en la segunda mitad del siglo XIII, engrandeciéndolo con posterioridad su hijo Alfonso XI. Fue concebido para albergar a enfermos de lepra, de ahí la advocación de San Lázaro.

Siguiendo las formas arquitectónicas del edificio podemos concluir que en su construcción hubo dos fases: una primera, de fines del siglo XV a comienzos del XVI, iglesia, crujías, patio, etc. Otra segunda, llevada a cabo en la segunda mitad del siglo XVI, en cuanto a la fachada principal, torre de la iglesia, otras dependencias, posiblemente hacia 1564. Obras que se atribuyen a Hernán Ruiz II.

Debido a que el hospital ha estado en funcionamiento desde su fundación hasta la actualidad, el edificio ha sido sometido a sucesivas reformas, y transformaciones. Algunas de ellas realizadas en la segunda mitad del siglo XVIII, otras a lo largo del siglo XIX llegando a estar en ruina en 1854 y restaurado en 1864. La iglesia fue profundamente restaurada en 1833.

HOSPITAL DE LAS CINCO LLAGAS O DE LA SANGRE: Su ubicación está entre las calles Resolana, San Juan de Ribera, y Don Fadrique. El Hospital de las Cinco Llagas o de la Sangre fue fundado por doña Catalina de Ribera. Su primer establecimiento fueron unas casas propias situadas en la calle Santiago, obteniendo para ello, del Papa Alejandro VI, Bula fechada el 13 de mayo de 1500. Será el primer Marqués de Tarifa, quien dé el impulso definitivo a la fundación hospitalaria. Tras su muerte, acaecida en 1539, dispuso que se realizara un nuevo hospital con mayor prestancia. Concretamente fue en el entonces arrabal de la Macarena, donde se empezó a construir el que iba a ser uno de los edificios más significativos de la arquitectura española del siglo XVI. El Hospital fue dedicado a la curación de mujeres, denominándose de las Cinco Llagas.

Para elegir la traza que debía seguirse en el nuevo inmueble, los patronos enviaron al arquitecto Francisco Rodríguez Cumplido a Toledo, Santiago y Lisboa, con el fin de estudiar y copiar las plantas de sus hospitales. A la vez que dicho maestro presentaba sus diseños, lo hacían Luis de Villafranca, Luis de Vega y Martín de Gainza. No lo suficientemente satisfechos con los proyectos presentados, llamaron también a otros ilustres maestros como Pedro Machuca, Hernán Ruiz el Joven y Gaspar de Vega, además de los sevillanos Diego Hernández, Benito de Mora y Juan Sánchez. Definitivamente fue Gaínza quien ganó el concurso. Se comenzaron a abrir las zanjas el día 25 de marzo de 1546, colocándose la primera piedra el 12 de mayo.

El 17 de junio de 1558, es nombrado maestro mayor, Hernán Ruiz el Joven, quién permanecerá al frente de las obras hasta 1569. Su labor más significativa será la traza y ejecución de la iglesia, diseñada en 1558. Entre 1569 y 1584, fue el hermano de Hernán Ruiz, Francisco, el director de la obra.

En 1590, se requirió a varios arquitectos a fin de tratar sobre el modo más conveniente de cubrir la iglesia, cuestión que fue resuelta acometiéndose su labor, si bien se adoptó el sistema abovedado en detrimento del artesonado en principio proyectado. Entre 1615 y 1617, se acometió la construcción de la portada principal del edificio, con las trazas dadas por Miguel de Zumárraga, así como las buhardillas y dependencias de la fachada principal.

Ya en el siglo XIX, concretamente en 1808, el hospital fue ocupado por los franceses. En 1837, tras la centralización de los hospitales, sirvió como almacén de obras de arte que iba aglutinando la Junta Municipal de Beneficencia.

Desde marzo de 1972, el inmueble pasó a depender de la Diputación Provincial de Sevilla, iniciándose en octubre de 1982, el expediente de cesión gratuita a la Junta de Andalucía. Actualmente, el edificio es sede del Parlamento de Andalucía.

Situados intramuros:

HOSPITAL DEL BUEN SUCESO: Lo podemos encontrar en la Plaza del Buen Suceso, en la confluencia de las calles Mercedes de Velilla, Ortíz de Zúñiga y Escarpin. El Hospital de Ntra. Sra. del Buen Suceso, tiene sus orígenes en la Congregación de Hermanos Mínimos, conocida por Obregones, al ser fundada en Madrid por Bernardino de Obregón (1567). El nombre del Hospital viene de la devoción a la Virgen del Buen Suceso. Este hecho del nacimiento de la advocación, está impreso en uno de los cuadros que Domingo Martínez realizó para el templo del hospital sevillano.

En 1634 se decidió crear un hospital en Sevilla, viniendo desde Madrid Carlos de Urreón, siendo realizada la petición al Cabildo sevillano el 25 de octubre de 1635, siendo aprobadas las licencias por el Ayuntamiento en 1637, aunque con la prohibición expresa de pedir limosnas para la construcción del mismo. Fue igualmente el Cardenal Gaspar de Borja y Velasco, quién instó al hermano Carlos a que rindieran culto a una imagen de la Virgen del Buen Suceso. Tuvieron que pasar más de 50 años para la terminación del Hospital, concluyéndose el edificio en 1690. La iglesia del Buen Suceso fue inaugurada el 8 de septiembre de 1730.

HOSPITAL DE LA MISERICORDIA: La situación de este hospital es en la Plaza de Zurbarán, entre las calles Misericordia y José Gestoso. La fundación del Hospital de la Misericordia tuvo lugar en el año 1487 en base a una Hermandad fundada para buscar limosnas para casar doncellas y desamparadas. Instalados en principio en la calle Beatos, de la collación de Santa Marina, se trasladan posteriormente a la collación de San Andrés, al recibir a finales del siglo XVI escritura de varias casas. De esta, que data del siglo XVI, se conservan restos en la zona del patio interior.

La iglesia data de la segunda mitad del siglo XVII. Es de planta rectangular y cabecera plana. Consta de tres naves separadas por arcos de medio punto y columnas de orden toscanas de mármol blanco. El retablo mayor fue realizado por Bernardo Simón de Pineda, quien lo ejecutó en 1668, en el centro se halla un lienzo en el que se representa a la Virgen en el momento de hacer el milagro del Pozo Santo. En los laterales se ubican las figuras de Santiago, San Francisco, Santa Bárbara y San Isidoro, todas ellas de Bernardo Simón de Pineda, corona el retablo un crucifijo del siglo XVII, y las esculturas de San Miguel y de San José.

El presbiterio está decorado con pinturas del siglo XVIII atribuidas a Domingo Martínez que alegorizan el ejercicio de las obras de Misericordia, es una manera de recordarle a los fieles que han de ejercer la caridad con los más necesitados. De esta época es el altar de azulejos decorados con ángeles y flores. A ambos lados del arco toral figuran dos pequeñas tablas que representan a San Roque y San Sebastián, compañeras de las tablas de Santa Lucía y Santa Catalina que aparecen en los muros de los pies, además de los lienzos de Santa Justa y Rufina situados en el retablo de San José, todas ellas debieron formar parte de un mismo retablo fechado en el año 1590.

Entre las esculturas de mayor valor artístico destaca la Virgen de la Alegría, obra de 1558 de Roque Balduque, la imagen se cobija en un magnífico retablo de Bernardo Simón de Pineda. La Hermandad se extinguió en el siglo XIX por dos motivos. En primer lugar, por la desamortización de Mendizábal, y en segundo lugar por la falta de hermanos, ya que era muy difícil poseer todos los requisitos que se exigían.

HOSPITAL DE LA SANTA CARIDAD: Su emplazamiento se encuentra en la Calle Temprado, entre las calles Dos de Mayo y Santander. Cuando en 1662 Don Miguel de Mañara, ingresó como hermano de la Santa Caridad llevaba en su mente el propósito de realizar una labor que iba mucho más lejos que la tradicionalmente realizada por esta institución. Su propósito era el de crear un hospital que sirviera para atender a los numerosos enfermos y mendigos que abundaban en Sevilla, muchos de ellos abandonados en sus calles.

Como fuera que la construcción del hospital pareció excesiva a los miembros de la Santa Caridad, estos admitieron una responsabilidad menor, consistente en la creación de un hospicio donde durante las noches pudieran acogerse algunas de las muchas personas que carecían de techo en la ciudad.

La actividad del hospicio duró ocho años, tras los cuales la Hermandad se convenció de la necesidad de ampliarlo y convertirlo en un hospital. Esta decisión se tomó en 1672 y para ella se solicitó a la Corona la concesión de una de las naves de las antiguas Atarazanas Reales, colindantes a la iglesia. Estas naves estaban construidas a base de amplios arcos apuntados que se sucedían con ritmo longitudinal. Los arcos góticos se cegaron, disponiéndose en el centro una fila de columnas de mármol de las que salen arcadas de medio punto en sentido transversal, formando en el techo tramos de bóvedas de arista. En la cabecera de esta nave se dispuso una escultura de Cristo crucificado que da nombre a la sala; esta escultura, aunque es una obra de empeño secundario, presenta características propias del estilo de Pedro Roldán.

Ya en el siglo XVI la institución de la Santa Caridad contaba con la capilla de San Jorge, que fue derribada para que se construyese sobre ella la nueva iglesia, obra de Pedro Sánchez Falconete, en 1645. Don Miguel de Mañara, es la figura fundamental del Hospital de la Caridad. A partir de la toma de dirección en los destinos de la Hermandad, se finaliza la iglesia, redacta nuevas reglas, construye tres enfermerías y se traslada a vivir allí donde fallece el 9 de Mayo de 1679.

Las obras del templo no concluyen hasta 1670, y ya en 1664 Pedro López del Valle introducirá en su diseño pequeñas modificaciones, encargándose de la dirección de la obra Juan González. Las salas del Cristo y de la Virgen se construyen entre 1673 y 1677, interviniendo en ellas el maestro cantero Francisco Rodríguez Escalona, utilizando los gruesos muros de las naves primitivas e incluyendo en su centro una línea de columnas sobre pedestales, operación que sigue la organización tradicional tipológica de las grandes salas conventuales sevillanas.

HOSPITAL DE LOS VENERABLES SACERDOTES: Se encuentra ubicado en la Plaza de los Venerables, entre las calles Jamerdana, Justino de Neve y Gloria. La primera casa destinada al cuidado de sacerdotes se encontraba situada en la calle de las Palmas, actual Jesús del Gran Poder, para pasar con posterioridad a lo que hoy día se conoce como Hospital de los Viejos en la calle Amparo.

Tras varias vicisitudes y pasar por varios inmuebles se adquirió un solar cedido por don Pedro Manuel Colón y Portugal, iniciándose pronto la construcción del nuevo edificio, destinado a asilo de venerables sacerdotes cuya fundación se realizó en 1675 por don Justino de Neve, Canónigo de la Catedral de Sevilla.

La construcción del edificio se inició el mismo año de su fundación sobre terreno cedido, en el sitio que ocupaba el antiguo corral de Comedias llamado Corral de Doña Elvira. Las obras estuvieron en principio bajo la dirección de Juan Domínguez, y desde 1688 hasta su conclusión, en 1697, se encomendaron al insigne maestro Leonardo de Figueroa.

En la decoración del edificio intervinieron artistas como Juan de Valdés Leal y su hijo Lucas Valdés, entre otros.

HOSPITAL DE SAN BERNARDO O DE LOS VIEJOS: Se halla en la manzana comprendida entre las calles Viriato, Viejos y Amparo. Edificio atribuido a Juan de Oviedo, constituido en un antiguo solar dedicado a albergar ancianos desamparados, su fundación data de 1355. Las estancias del hospital se configuran en torno a un patio con arquerías en dos de sus frentes, columnas corintias en planta baja y galería cerrada en la planta alta a las que se acceden por dos escaleras situadas en un pequeño patio triangular que hace función de zaguán.

La portada más interesante es la de la iglesia que responde a las formas manieristas de fines del XVI. La planta de la iglesia es rectangular de una nave y capilla lateral. Actualmente, esta iglesia, pertenece a la Hermandad de la Divina Pastora y Santa Marina.

HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ: Situado en la Plaza del Salvador, en ella confluyen las calles Sagasta, Cuna, Córdoba, Villegas, Álvarez Quintero y Blanca de los Ríos. La Iglesia fue construida durante los siglos XVI y XVII, realizándose la redecoración de la portada en el siglo XVIII. El hospital es de los siglos XVII y XVIII. El edificio fue utilizado hasta fines del siglo XVII, en que se produjo una profunda reestructuración, que debió terminar a comienzos de la siguiente centuria. El púlpito está fechado en 1702 y ésta parece que puede ser la fecha de terminación de las obras.

En 1835 tiene lugar la exclaustración, abandonándose el inmueble y destinándose a fines políticos. En 1880 vuelven los religiosos hasta 1978, en que se clausura por declaración de ruina, que afecta fundamentalmente a los forjados de la primera crujía de la fachada de varias salas hospitalarias, restaurándose de 1982 a 1989.

HOSPITAL DEL POZO SANTO: Su ubicación está en la Plaza del Pozo Santo, donde se encuentran las calles Misericordia, Jerónimo Hernández, Amparo, Lepanto y Atienza. Fue fundado en 1667 por Terciarias Franciscanas bajo la advocación del Santísimo Cristo de los Dolores. El edificio es largo y estrecho configurando una crujía a la que abren cinco patios que iluminan las crujías interiores. Las dependencias del hospital se desarrollan a lo largo de aquella crujía correspondiente a la fachada de la calle Atienza, la más peculiar del conjunto.

La portada principal abre a la plaza del Pozo Santo donde se encuentra también la iglesia , una nave dividida en cuatro tramos, cubiertos por bóveda de cañón, con arcos fajones y lunetos es decir el tipo de iglesia de cajón. La portada de la iglesia es adintelada flanqueada por columnas toscanas y rematadas por frontón partido en el que apea una hornacina donde se aloja una cruz.

El primer patio abre a la portada de la plaza del Pozo Santo y es de dos plantas con arcos de medio punto sobre columnas toscanas. La fachada principal aparece dividida por pilastras y es de tres plantas que se convierten en cuatro y ático de arcos semicirculares entre pilastras en la fachada de la calle Atienza, configurando un torreón en su esquina.

Hasta aquí, este pequeño recorrido por las antiguas instituciones hospitalarias de Sevilla, que esperamos haya sido interesante e ilustrativo.

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