AudienciaUn ladrón había sido condenado a muerte, tras haber cometido algunos delitos. Siendo juzgado en la Antigua Audiencia de Sevilla, que actualmente se encuentra en la Plaza de San Francisco, esquina con la Calle Francisco Bruna.

Posteriormente es sacado de la Cárcel Real, que se encontraba en la Calle Sierpes esquina con la Calle Entrecárceles. Su lugar de ejecución era la Dehesa de Tablada. El reo era llevado en un carro para que todo el mundo lo viera.

Al llegar a la actual Puerta de Jerez ocurre un hecho inesperado, el propio reo empieza a gritar y dando voces exclama: ”No podéis ahorcarme porque el Rey me ha perdonado”. Esta frase la repite varias veces ante la mirada atónita del pueblo, que no daba crédito a lo que estaba oyendo.

El máximo responsable del cortejo era un juez que inmediatamente emprende camino hacia los Alcázares para dar cuenta al Rey Pedro I de lo que estaba sucediendo. El monarca muestra su asombro y comenta que ni conoce al reo en cuestión, ni mucho menos le ha otorgado su perdón. Así mismo, el Rey ordena que se continúe con lo establecido (la ejecución), pero al mismo tiempo queda algo dubitativo.

Al instante, manda llamar al juez que había venido a informarle de este suceso, y le ordena que se proceda a la suspensión de la ejecución, ya que sino el Rey faltaría a su palabra. El juez no entiende la decisión, pero Pedro I le hace ver que así el pueblo seguiría confiando en él, y su honor quedaría intacto. Gracias a esta pillería el reo salvó su vida.

Fuentes bibliográficas:
-Tradiciones y leyendas (José María de Mena).
-Apuntes para conocer Sevilla (Jaime Passolas).
misteriosenlared.com

Deje su comentario

comments