En ésta publicación, vamos a darnos un paseo por la Sevilla de la Primera Vuelta al Mundo.

Comenzamos en uno de los monumentos más emblemáticos de Sevilla, la Torre del Oro. Situada a orillas del Guadalquivír, era una torre defensiva que formaba parte del sistema de murallas de la ciudad.

Desde aquí, y adentrándonos por la actual Calle Postigo del Carbón, llegamos hasta el postigo del mismo nombre que se encontraba al comienzo de la Calle Santander, y junto al que se alza la Torre de la Plata.

A continuación, tomamos la Calle Temprado, para dirijirnos hasta la Reales Atarazanas, construidas por mandato del Rey Alfonso X “El Sabio”. Para después, coger la Calle Dos de Mayo, y llegar hasta el Postigo del Aceite, uno de los pocos restos referentes a puertas y murallas de Sevilla, que todavía se conservan.

Desde éste punto, subimos por la Calle Almirantazgo, hasta desembocar en la Catedral (Siglo XV). Templo gótico, construido sobre los restos de la antigua mezquita mayor almohade. Siguiendo nuestro recorrido por la Avenida de la Constitución, y junto a la Catedral, encontramos el Archivo de Indias, que en aquélla época era la Lonja de los Mercaderes (Siglo XVI).

Siguiendo la misma dirección que traíamos desde la Catedral, y pasada la antigua Lonja de Mercaderes, encontramos a la izquierda el Arco de la Plata. Lo atravesamos, para desembocar en la Calle Miguel de Mañara, para a la derecha llegar hasta la Plaza de la Contratación. En el interior del edificio de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía, se encuentran los restos de la Casa de la Contratación (Siglo XVI).

Retrocediendo nuestros pasos por la calle Miguel de Mañara, buscamos la Plaza del Triunfo. En ella se encuentran los Reales Alcázares, que datan del siglo X.

Desde este punto, y siguiendo el itinerario, Plaza Virgen de los Reyes, Placentines, Francos y Villegas, desembocamos en la Plaza del Salvador. En ella, se encuentra la Iglesia Colegial del Salvador (Siglo XIV), construida sobre los restos de la Mezquita de Ibn Adabbas. Enfrente de ésta, esta la Iglesia de Nuestra Señora de la Paz, correspondiente al siglo XVI, y cuya característica principal son las dos torres que coronan su fachada.

Desde la Plaza del Salvador, bajamos por las Calles Álvarez Quintero, Entrecárceles y Francisco Bruna, para desembocar en la Plaza de San Francisco, donde nos encontramos con el Ayuntamiento, obra esplendorosa del siglo XVI.

Avanzando desde éste punto por la Avenida de la Constitución, tomamos a la derecha por la Calle García de Vinuesa (antigua calle de la Mar). La misma desemboca en la Puerta del Arenal, que era uno de los accesos a la ciudad desde el río.

Seguimos, a continuación, por la Calle Adriano para después de tomar por el Paseo de Colón llegar hasta la Lonja del Pescado, obra del siglo XIX. Junto a él se encuentra el Puente de Triana, heredero del de Barcas que perduró hasta mitad del siglo XIX. Nada más cruzar a la orilla de Triana, y al lado derecho, nos encontramos con los restos del Castillo de San Jorge, sede de la Inquisición.

Desde éste castillo, continuamos por la Calle Betis, y giramos a la derecha para llegar a la Parroquia de Santa Ana por la calle Duarte. Parroquia construida en época de Alfonso X “El Sabio”.

Desde aquí, nos encaminamos al punto final de este paseo histórico. Volvemos a tomar la Calle Duarte, para salir de nuevo a la calle Betis, y desde aquí llegar hasta la Plaza de Cuba. En ella se ubica el antiguo Convento de Nuestra Señora de los Remedios, actual Museo de Carruajes. Del muelle situado junto al convento, partieron las naves que dieron la Primera Vuelta al Mundo. Como detalle final, entre el convento y el río se encuentra un monumento que recuerda la hazaña que llevaron a cabo hombres como Magallanes y Elcano.

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