Los viajes, que los portugueses llevaron a cabo hasta la India por el Cabo de Buena Esperanza, y los que los españoles realizaron hasta la Costa del Pacífico Americano, habían demostrado en principio, que la tierra era redonda.

Dicha demostración, la propuso Fernando de Magallanes. Con tal motivo, se dispuso una expedición compuesta por una flota de nueve barcos y trescientos hombres. En ella iba un hombre que pasaría a los anales de la historia, Juan Sebastián Elcano.

La expedición se organizó en Sevilla, acudiendo los navegantes a la capilla en la que se encontraba la Virgen de la Antigua, para encomendarse a ella. La cual no se encontraba en la Catedral, ya que ésta se encontraba en obras.

La navegación se llevó a acabo por el Atlántico Sur, recorriendo el borde inferior de América (Estrecho de Magallanes). Continuaron por el Pacífico, cruzando Oceanía y llegando a la India. Posteriormente, reanudaron el camino por el Océano Índico hasta dar la vuelta por el Cabo de Buena Esperanza, para posteriormente llegar a Sevilla.

De los trescientos hombres, mencionados anteriormente, solo consiguieron volver unos veinte. Magallanes fue aniquilado por caníbales, por lo que fue Juan Sebastián Elcano, quien quedó al frente de la flota. Sería él, quien a bordo de la Nao Victoria, llegaría primero a Sanlúcar de Barrameda y después a Sevilla. Quedando atracada en el Muelle de las Mulas (Plaza de Cuba).

El Emperador Carlos I concedió a Elcano un título nobiliario y un escudo, el cual iba rodeado con una inscripción que decía “Tu primus circundedisti me”, que en castellano significa “Tú fuiste quien primero me circundidó”.

Fuentes bibliográficas:

-Historia de Sevilla (José María de Mena).

historiageneral.com

hispanismo.org

mecd.gob.es

leyendasdesevilla.blogspot.com.es

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