La puerta de acceso a esta espectacular iglesia, se encuentra en la Calle Jamerdana. Por momentos, pasa desapercibida, ya que la entrada a la misma se realiza atravesando el apeadero y el patio del hospital. Todo ello entrando por la Plaza de los Venerables.

El templo, al igual que el conjunto, fue trazado por Juan Domínguez y continuado por Leonardo de Figueroa. La construcción del templo es de planta rectangular, de una nave, encajonada, dividida en tres tramos, cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos y arcos fajones. Mientras que el crucero, levemente acusado en planta, se cubre con media naranja.

Exteriormente, la cúpula está cubierta por un tejado a cuatro aguas con buhardillas. Destaca en el interior, la utilización de capiteles en forma de ménsula. Su notable decoración pictórica mural, a base de fingidos tapices, en los que aparecen representadas escenas diversas de la historia de la Iglesia, se deben a Lucas Valdés y en parte al padre de éste, Juan Valdés Leal. Un espléndido programa iconográfico, seguramente auspiciado por el canónico impulsor de las obras, Justino de Neve, con una clara estructura eclesialógica, pretendiendo devolver autoridad moral a la Iglesia y dignidad a la jerarquía y al clero, siendo notable la que decora el techo de la Sacristía, donde también podemos ver una espléndida cajonería que sirve para guardar ricos ternos sagrados. No hemos de olvidar las diversas piezas de orfebrería que conserva la institución.

Son de resaltar también, las magníficas esculturas de San Pedro y San Fernando, obras de Pedro Roldán, situadas al pie de la nave debajo del coro, los retablos debidos a Juan de Oviedo, el púlpito con ricas maderas y mármoles policromados de Francisco de Barahona, las piezas de plata y coral exhibidas en urnas de las pilastras, las urnas relicarios de madera dorada que están en el presbiterio, los cuatro cobres de procedencia flamenca, las pinturas sobre mármol de la Inmaculada y de la Virgen con el Niño. Muy importante es la Virgen de Belén en la parte central del altar mayor. Es importante destacar el imponente órgano situado encima del coro.

La fachada principal, está proyectada con dos cuerpos de traza bien distinta. El inferior compuesto por una triple arcada semicircular con decoración en la clave, que descansa sobre columnas dobles de mármol rojo de orden toscano sobre pedestales y con cimacios decorados con gallones, sobre el eje de estas columnas se ubican dos pequeñas pilastras cajeadas de almohadillas que recogen el peso del entablamento que separa al cuerpo alto. En este último contrasta, su riqueza decorativa frente a la austeridad del cuerpo inferior. Cuenta con una triple división, ordenado en tres calles, divididas por pilastras dóricas de ladrillo con fustes avitolados. La caja central la ocupa una hornacina de medio punto, con una imagen de San Fernando, encuadrada con columnas de fustes recubiertos por una malla de cintas enlazadas. Las calles laterales parten de sendos óculos rodeados de decoración vegetal, flanqueados por pilastras estípites cajeadas con capiteles formados por hojas de acanto como ménsulas. La fachada se presenta rematada en el tercer cuerpo mediante un gran vano rectangular con orejetas coronado por un frontón triangular.

Otra joya del barroco sevillano, que es imprescindible visitar.

Nota: la foto que acompaña al texto está tomada de la web sevilladailyphoto.blogspot.com.es

Fuentes bibliográficas:

-Iglesias de Sevilla (Manuel Jesús Roldán).

-Paseando por la Sevilla antigua (Jaime Passolas Jáuregui).

-Apuntes para conocer Sevilla (Jaime Passolas Jáuregui).

-Sevilla. El casco antiguo. Historia, arte y urbanismo (Diego Cardoso Bueno).

iaph.es

focus.abengoa.es

sevillapedia.wikanda.es

-leyendasdesevilla.blogspot.com

sevillainfo.com

sevillanísimo.es

 

 

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