Ubicada entre las Avenidas de Manuel Siurot, de la Guardia Civil, y de La Palmera. Se trata de una construcción aislada, situada en un ángulo de la manzana con un espléndido jardín, disponiendo de otras construcciones para el servicio, que ocupan, igualmente, dos de los tres ángulos restantes, permaneciendo franco el cuarto, en el que se sitúa el acceso principal a la villa.

La casa se ordena según un eje, que parte del zaguán de entrada (a la Avenida de la Guardia Civil), construye el vestíbulo y el hall y se remata con una pieza octogonal (el salón redondo). El hall, de gran tamaño, hará las veces de patio en la casa tradicional, al que se fía la organización de las piezas de la casa.

Cuenta la vivienda de tres plantas y semisótano. A éste se accede desde el exterior por dos escaleras laterales desde el zaguán y desde la casa por otras dos situadas en la zona de servicio (fachada a Manuel Siurot). En las plantas baja y principal se sitúan las piezas más importantes de la casa, destinándose la segunda a dormitorios para el servicio y otras dependencias del mismo carácter.

La escalera principal de la casa, de tres tramos, está en el hall, cubierto éste por un lucernario. Los dos frentes de la casa al jardín se cierran en planta baja con una galería acristalada, que se adapta a la forma del perímetro de los muros; sobre ella en la planta alta se dispone una terraza abierta.

De igual interés son las construcciones que ocupan los ángulos de la manzana, destacando el que construye la esquina Palmera-Peyré, de trazas más modernas que caracterizan a la vivienda principal, en la que se advierte un claro acento francés tanto en la disposición de la planta como en los elementos figurativos que componen sus fachadas.

Fue mandada construir por Eugenia de la Rocha, Marquesa de Angulo, en 1894, con proyecto del maestro de obras José Solares.

En 1916, Ramón Balbuena y Huertas reforma la fachada de la casa de la Avenida de Manuel Siurot, incorporando a la crujía de fachada, que se remataba con perfil almenado, una planta más. Acepta el ritmo apilastrado de la fachada existente, intercalando huecos y situando dos balcones en los extremos.

En 1927, como consecuencia de la urbanización del sector, Vicente Traver construye la fachada a la Avenida de la Guardia Civil, proponiendo de esta forma una condición más urbana al edificio primitivamente exento.

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