Ubicada en la cabecera del templo, y detrás del Altar Mayor, la Capilla Real es uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar del arte renacentista.

Las trazas son de Martín de Gainza (1550), posteriormente intervino Hernán Ruiz II, a partir de 1553. Más tarde, fueron maestros de obras Pedro Díaz Palacios, además de Juan y Asensio de Maeda, teniendo lugar la finalización en 1575.

A mitad del siglo XVIII, la linterna de la cúpula se hundió, siendo reconstruida por Sebastián Van der Borcht. Quien fue el encargado de diseñar la reja de la capilla, la cual está rematada por esculturas de Pedro Roldán. Entre las que destaca el Rey San Fernando montado a caballo. Dicha reja fue costeada por Carlos III y colocada en 1771.

La planta es un cuadrado cubierto por cúpulas sobre pechinas adornadas con casetones, los cuales presentan bustos, cabezas de reyes y discos, en orden decreciente.

Sobre el presbiterio, de planta semicircular, aparece una gran venera decorada, en sus estrías, con figuras en relieve de ángeles y querubines.

Todo el interior, está recorrido por un friso con relieves de niños y angelitos, situados bajo las cubiertas. A ambos lados se abren varias capillas, con sus respectivas sacristías, cubiertas por bóvedas planas sobre las que se encuentran tribunas o coros, protegidos por balaustradas de piedra.

El gran arco toral de ingreso, está adornado con figuras de los reyes del Antiguo Testamento, ubicados en hornacinas. Fueron ejecutados según los diseños de Pedro de Campaña, al igual que las esculturas de ángeles de la gran venera. En el primer tramo, aparecen a ambos lados, los monumentos funerarios de Alfonso X y Beatriz de Suabia, cuyas figuras orantes fueron realizadas por Carmen Jiménez y Juan Luis Vasallo, respectivamente. El segundo tramo, presenta los accesos a las capillas y tribunas mencionadas.

El Altar Mayor, está elevado con respecto al resto de la capilla. Se accede a través de dos amplias escalinatas laterales, dejando en el centro la entrada a la cripta, en la que se encuentran los restos de algunos miembros de la Familia Real Castellana, entre los que destacan Pedro I y María de Padilla. En su altar, se venera la pequeña imagen de las Virgen de las Batallas. La misma está realizada en marfil (siglo XIII). Delante de la puerta de la cripta, está la urna de plata sobredorada y cristal que cobija los restos del Rey San Fernando. La misma es de Juan Laureano de Pina (Siglo XVIII). El retablo mayor es obra de Luis Ortiz (1643-1649), en el cual se encuentra la venerada imagen de la Virgen de los Reyes. Es una imagen gótica del siglo XIII, de candelero, cuyas manos y cabeza son movibles. En la parte superior del retablo, aparece la inscripción latina PER ME REGES REGNANT (POR MÍ REINAN LOS REYES). Son obras de platería muy importantes, el frontal del altar y los candelabros con águilas bicéfalas. En los muros hay unas hornacinas con figuras de los Santos Leandro e Isidoro, además de las Santas Justa y Rufina, siendo las últimas de Diego Pesquera.

La decoración escultórica es de Pedro de Campos y Lorenzo de Bao. Los retablos de las capillas laterales son de Juan de Torres (1648), el del Cristo resucitado, y Luis de Figueroa (1638), el de San Antonio. Los mismos dan paso a la sacristía y a la sala de juntas. En estas dependencias, hay diversos lienzos de los siglos XVII y XVIII, entre los que destaca una copia del lienzo de San Fernando de Murillo, que se encuentra en la Catedral. También podemos encontrar reliquias del Rey Santo, además de alhajas de la Virgen de los Reyes.

Fuentes bibliográficas:

-Sevilla el casco antiguo. Historia, arte y urbanismo (Diego Cardoso Bueno).

-Iglesias de Sevilla (Manuel Jesús Roldán).

-Sevilla Pintoresca (José Amador de los Ríos).

-Sevilla Monumental y Artística. La Catedral (José Gestoso).

-Descripción artística de la Catedral de Sevilla (Juan Agustín Cean Bermúdez).

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