11026220_406369792855872_9148800285381576493_nUna de las imágenes que desde tiempos inmemoriales suscitó la devoción de los sevillanos fue la del Santo Cristo de San Agustín. Por hallarse en una de las capillas de la iglesia del Convento Casa Grande, que la comunidad de religiosos agustinos poseía en las cercanías de la Puerta de Carmona. Respecto de esta imagen existen diversas tradiciones que pretenden confirmar su antigüedad y aclarar su origen. Una de éstas, es recogida por el historiador Pedro Alonso-Morgado, y narra que el Santo Cristo de San Agustín fue traído de las Indias y que los religiosos lo solicitaron para su convento. Como el Cabildo de la Catedral Hispalense también lo pretendía, tuvieron que dirimir la cuestión los padres del Santo Oficio de la Inquisición quienes idearon colocarlo a lomos de dos caballos, que sueltos al azar, se fueron derechos hacia el convento de religiosos.

Otra tradición que recoge el historiador anteriormente mencionado, atestigua que el Santo Cristo de San Agustín fue hallado a comienzos del siglo XIV por un hombre que lo encontró en una especie de cueva que había en el Prado de Santa Justa. Enterados los frailes agustinos del hallazgo, acudieron a observar la talla que mostraba la particularidad de tener doblado el brazo derecho sobre la llaga del costado. Al pretender llevarse los frailes el Santo Cristo de San Agustín, ocurrió que al tratar de sacarlo de la cueva se apareció la Virgen entre los presentes, la cual desprendió la mano de la llaga del costado al Cristo y la extendió de nuevo a la cruz.

Fuente bibliográfica:
-Leyendas, tradiciones y curiosidades históricas de la Semana Santa de Sevilla (Vicente Rus Herrera, Federico García de la Concha).

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