Comenzamos hoy un pequeño relato, sobre la historia de las murallas sevillanas.

Para no ser excesivamente intensos, lo vamos a dividir en 3 partes para intentar que la lectura no sea demasiado pesada.

Como siempre, esperamos que sea de vuestro agrado.

Las últimas hipótesis basadas en informaciones de las fuentes árabes, apoyadas por investigaciones arqueológicas, hablan de que el último recinto amurallado de Sevilla corresponde a una primera obra emprendida por los almorávides, parcialmente modificada en época almohade.

La causa que motivó la construcción de la muralla almorávide estriba en una necesidad defensiva, al redoblar los cristianos sus intenciones de conquista por aquellos años. La ciudad había crecido y existían sectores foráneos a la antigua muralla que era necesario proteger. Los almorávides entonces, decidieron levantar una nueva cerca amurallada albergando estos caseríos y arrabales que habían sobrepasado los antiguos límites, dejando al mismo tiempo, abundantes espacios no urbanizados. Tanto es así que en el momento álgido de la ciudad en la etapa almohade, este recinto no se verá sobrepasado sino en contadas zonas.

La datación exacta de la muralla almorávide de Sevilla, tiene como fecha aproximada 1125, cuando el califa almorávide Alí b. Jusuf crea el impuesto del “ta’tib” para construir las murallas de las ciudades andalusíes. Algunos autores sitúan la cronología de las murallas almorávides hispalenses entre este año 1125 y el ataque de Alfonso VII de Castilla a la ciudad, completándose por el lado del río en los años 1133 y 1134. Otros datos relacionados con la biografía de Abú Bakr Muhammad apuntan la posibilidad de que ya con anterioridad a 1125 se comenzó a levantar la muralla de Sevilla que fue completada acogiéndose al decreto de construcción de defensas de las ciudades andalusíes a partir de esta fecha.

Las fuentes árabes nos dan abundantes noticias acerca de la muralla de Sevilla. Ésta se derrumbó en repetidas ocasiones por el lado del Guadalquivir a causa de las frecuentes riadas. Daños muy graves acaecidos en los años 1168 y 1169, siendo reparados por orden del califa almohade Abú Ya’gub Yusuf al – Sáid. Hacia el año 1171 se construyen los arrecifes escalonados por el lado del Guadalquivír, y el sistema de puertas.

El último añadido de la muralla de la Sevilla árabe, exceptuando la zona palaciega del flanco Sur de la ciudad, tiene lugar en las postrimerías de la etapa almohade con la construcción de la Torre del Oro y las murallas que unían la coracha con el resto de la ciudad hacia el 1220. Al año siguiente, se construye la barbacana y el foso. Además, se sobrealzan los muros del perímetro total de la cerca para dejarlo a la misma altura que el nuevo sector almohade construido a la orilla del río por el lado de la Torre del Oro.

Este desarrollo cronológico se vio ratificado en las excavaciones llevadas a cabo, en las murallas de la Macarena en Mayo-Junio de 1985. Se descubrió el lienzo original de mampostería junto a uno de los torreones, a media altura, comprobándose la perfecta conservación del recubrimiento original del tapial almorávide.

La parte superior de la muralla resulta ostensiblemente diferente a la inferior, siendo argamasa de menor calidad y disgregándose más fácilmente. También la argamasa de la barbacana se muestra de pobre consistencia. Los materiales de relleno encontrados en ellas sobrepasan la mitad del siglo XIII. De esta manera se ratifican las noticias administradas por las fuentes árabes: sobre una obra almorávide de comienzos del siglo XII se añade un sobrealzado y se antepone una barbacana en época almohade. Estas últimas operaciones debieron realizarse en un momento de inminente peligro de asedio para la ciudad, pocos años antes de que las tropas castellanas se lanzasen a la reconquista de Sevilla en 1248.

Las murallas de Sevilla permanecieron prácticamente como las dejaron los árabes hasta finales de la Edad Media. A partir de este momento, cuando las murallas dejan de tener sentido como método de defensa, se adaptan espontáneamente a otros usos.

Una funcionalidad era la de sistema de contención de las frecuentes riadas. Cuando se advertía una progresiva subida de las aguas, se cerraban y calafateaban las puertas y hasta se impermeabilizaban sus muros tapando todo mechinal, grieta o hueco por donde pudiese penetrar el líquido elemento.

También a partir del siglo XVI, muchas de sus torres se habitaron sobre todo en la zona de la Macarena, permaneciendo este uso de la muralla como vivienda hasta hace escasos años, como es el caso conocido de la Torre de La Plata.

Desde que dejaron de existir las prohibiciones de edificar apoyándose en la muralla cuando éstas perdieron su utilidad defensiva, sus muros sirvieron de soporte de multitud de casas, almacenes y otros inmuebles.

Este hecho es constatable en los grabados de los siglos XVI y XVII, sobre todo en la zona del Arenal, donde las murallas aparecen semiocultas por casas, almacenes y garitos de la mancebía. Aún muchos fragmentos de muralla se conservan gracias a que han permanecido como medianeras entre inmuebles.

Todas estas formas de reutilización sirvieron para que la muralla de Sevilla llegase prácticamente completa a los albores del siglo pasado. En el plano de Olavide trazado en 1771, puede comprobarse el recorrido completo de la muralla. Por los dibujos de Richard Ford realizados hacia 1830 se aprecia como todavía la antigua muralla de Sevilla se conservaba casi en su totalidad. Aún en este momento el recinto amurallado servía de cinturón fiscal de la ciudad para impedir la entrada fraudulenta de mercancías sujetas a impuestos. Los derribos intensos y las pérdidas a gran escala no se gestan sino a partir de la mediación de siglo, impulsados por un mal entendido deseo de progreso y una avidez no siempre desinteresada de la búsqueda de suelo urbanizable y adecuado para el asentamiento industrial y residencial.

Este proceso tiene lugar desde 1858 con la demolición de la Puerta de la Barqueta hasta 1873, en que se derribó la Puerta del Sol y la muralla aledaña. Hasta la primera fecha la cerca únicamente había sufrido una mutilación en época del asistente Arjona, cuando se abrió paso entre las Torres del Oro y de la Plata, y más tarde la apertura de un portillo en la calle Linos (Feria).

Fuentes bibliográficas:
sevillapedia.wikanda.es
institucional.us.es
culturadesevilla.blogspot.com
isbiliya.com
galeon.com
unpocodesevilla.blogspot.com
iaph.es
leyendasdesevilla.blogspot.com.es
takesevilla.com
sevillanisimo.es
artesacro.org
artehistoria.com
-Historia de Sevilla (José María de Mena).
-Apuntes para conocer Sevilla (Jaime Passolas).
-Sevilla. El casco antiguo. Historia, arte y urbanismo (Diego Cardoso Bueno).
-20 maneras de entrar en Sevilla (Juan Miguel Vega).

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