Hay una calle en Sevilla, que va desde la Plaza del Pacífico (actual Plaza de la Magdalena) hasta la Calle San Pablo, la cual lleva el nombre del pintor sevillano.

Murillo nació en la calle que lleva su nombre, esquina con las Calles San Pablo y Bailén, falleciendo en la Calle Santa Teresa.

Sobre el edificio donde murió existen diversas opiniones, incluso hay quien asegura que falleció en una casa de la Plaza de Alfaro.

Murillo comienza su aprendizaje de la mano de Juan del Castillo, de quien recibe las primeras enseñanzas. Las cuales no duraron mucho, ya que el maestro cambiaría su residencia.

Bartolomé pinta sus primeras imágenes religiosas, las cuales vende con prontitud, y son las que le van a permitir viajar a Madrid a presentarse ante Velázquez. Estuvo estudiando con él 2 años, hasta que Murillo empieza a adquirir importancia en el mundo de la pintura. Antes de volver a Sevilla, pinta para el Convento de San Francisco, 4 cuadros.

Ya de vuelta en Sevilla (1645), Murillo va a pintar para el Convento de los Capuchinos, una de las más bellas colecciones de cuadros que se recuerdan. En este momento, se encontraba establecido en la Calle Guadalquivir, en la que montaría una academia de pintura.

En 1648, pintó para la Catedral los cuadros de San Antonio (Capilla Bautismal), San Leandro, San Isidoro, Santa Justa, Santa Rufina, San Fernando, San Hermenegildo, y la Inmaculada Concepción. Además de otros cuadros relevantes, todos estos últimos para la Sala Capitular.

Otro sitio relevante, en el que Murillo dejó su sello, es la Iglesia de San Jorge del Hospital de la Caridad.

Después de una larga y fructífera etapa sevillana, Murillo se traslada a Cádiz, donde pintaría su última obra “Los desposorios de Santa Catalina”. Mientras se encontraba subido en un andamio, realizando esta obra, se cayó y a consecuencia de las heridas sufridas falleció ya en Sevilla.

Sus restos fueron enterrados en la antigua Parroquia de Santa Cruz, que se encontraba en la Plaza de Santa Cruz. A consecuencia de la invasión francesa, dicho templo fue derribado, perdiéndose dichos restos.

Fuente bibliográfica:

-Curiosidades sevillanas (Alfonso Álvarez-Benavides).

 

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