En 1492, el puerto de Sevilla, no se encontraba junto a la Torre del Oro. Estaba río arriba, entre la Puerta de la Barqueta y el Barrio de los Humeros.

En torno a esta puerta, había unos muelles que en tiempos de los árabes habían servido como punto de atraque para las embarcaciones reales, ya que en temporada estival, los reyes moros se hospedaban en el palacio donde hoy se encuentra el Monasterio de San Clemente.

En el actual Barrio de los Humeros, las calles tienen nombres relacionados con el mundo de la mar (bajeles, dársena, redes…).

En el cauce del río, había una división en diversos brazos quedando dos islas, una en medio del río (a la altura de la Barqueta), y otra un poco más abajo (en frente del Monasterio de Santa María de las Cuevas y la Calle Baños).

La aduana para el pago de los impuestos, sobre las mercancías que se desembarcaban, estaba al lado del Convento de Santiago de la Espada, junto a la Puerta de San Juan. El puerto se trasladó río abajo, cuando la aduana fue cambiada junto al Postigo del Carbón. Posteriormente, la aduana cambiaría nuevamente de ubicación, concretamente a las Reales Atarazanas.

Foto: Capilla del Rosario, de los Humeros.

Fuente bibliográfica:

-Historia de Sevilla (José María de Mena).

 

 

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